L’entretien des clavecins

Persona de contacto: Eusebio Fernández-Villacañas
Teléfono: 656 38 12 12
Correo electrónico: lentretiendesclavecins@gmail.com / uchepiano@yahoo.es
Canal de Youtube: https://www.youtube.com/channel/UCA1Cdm2XdMUJZ4sc8zoZEiQ

foto l'entretien des clavecins

 

Sobre los artistas

Los clavecinistas españoles Agustín Álvarez (Caracas, 1959) y Eusebio Fernández-Villacañas (Alcázar de San Juan, 1974) unidos en el interés por el repertorio para dos claves solistas, conforman el dúo de claves “L’entretien des clavecins”.

Su formación musical como titulados superiores de Piano, se complementa desde 1999 y como pupilos del maestro Tony Millán en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, con su especialización en Música Antigua, Clave y Bajo Continuo.

Ambos son socios fundadores de la Asociación de Amigos del Clavecín de España, con la que realizan actividades de formación artística y musical con profesores de la talla de Jacques Ogg, Cristophe Rousset, Enrico Baiano, Nicolau de Figueiredo, Luc Beausejour, Elisabeth Joyé o Beatrice Martin.

Sus actuaciones artísticas se extienden por España, Alemania, Venezuela y México.

En marzo de 2015 “L’entretien des clavecins” presenta su programa “Música en tiempos de Goya” dentro del marco de la exposición “Goya en Madrid: Cartones y Tapices” en el Museo Nacional del Prado de Madrid, con la integral de los Conciertos para 2 claves solistas del Padre Antonio Soler, que culmina con la grabación de la integral de los conciertos en CD homónimo para el sello Brilliant Classics.

Los instrumentos usados para esta grabación, construidos por Andrea Restelli (Milano, Italia), son copias según instrumentos originales de Pascal Taskin (Edimburgo 1769- Milano 2005) y Pierre Donzelague (Londres 1711- Milano 2012).

Sobre el programa, por Agustín Álvarez

Antonio Soler nació en Olot (Gerona), en 1729. Cuando ingresó en 1752 en el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, donde fue maestro de capilla hasta su muerte en 1783, ya venía precedido por su fama de buen organista y compositor. Publicó obras muy interesantes sobre teoría musical (“Llave de la Modulación y antigüedades de la Música”, 1762). Según investigaciones del Padre Samuel Rubio, cuatro años más tarde, en 1776, estaba trabajando en cinco tomos dedicados a la “música eclesiástica antigua”. En 1771 tenía muy avanzada la obra y es probable que el manuscrito se perdiera durante la Guerra de Independencia Napoleónica. Si esto fuera así, Soler sería uno de los primeros historiadores de la música española.

En cuanto a la relación de Soler con Doménico Scarlatti parece muy probable, ya que la corte se trasladaba con todos los servidores de la Familia Real en sus estancias temporales en los diferentes palacios reales a lo largo del año. Por tanto Scarlatti debió acompañar a los reyes durante sus estancias en El Escorial por lo menos hasta el momento de la muerte en 1758 de su alumna la Reina Bárbara de Braganza. Además en el prólogo de la edición inglesa de las sonatas de Soler realizada por Lord Fitzwilliam se dice: “El original de estas lecciones me lo dio el Padre Soler en El Escorial el 14 de Febrero de 1772; el Padre Soler había tomado lecciones con Scarlatti”. Por otra parte Soler afirma en una carta dirigida en 1765 al padre Martini ser “scolare del Sr. Scarlatti”.

A partir de 1766 Antonio Soler recibió el encargo de responsabilizarse de la formación musical del Infante don Gabriel de Borbón (1752-1788), hijo predilecto de Carlos III, cuyo maestro oficial hasta entonces era José de Nebra. El Infante Gabriel representa el prototipo del hombre ilustrado propio del Siglo de las Luces. Fue coleccionista de arte antiguo, monedas, libros, pinturas, instrumentos científicos y musicales. Poseía una gran cultura y su inquietud artística le permitió rodearse de un selecto grupo de intelectuales. Bajo la tutela de los maestros antes citados José de Nebra, Antonio Soler y además de Nicolás Conforto,   alcanzó un estimable nivel técnico en el dominio de los instrumentos de tecla, lo que deducimos de las obras que le fueron dedicadas por Soler y que exigen un nivel técnico sobresaliente para poder ser interpretadas.

Soler compuso para el real alumno muchas de sus sonatas para clave, los Seis quintetos para órgano o clave y cuarteto de cuerd(1776), así como los Seis conciertos para dos órganos, que como pone en la primera página del manuscrito original, fueron compuestos para “La diversión del Serenísimo Infante de España don Gabriel de Borbón”. A pesar del título de “dos órganos” tenemos constancia de que Soler tocó con su discípulo a dos claves, ya que constan en los libros de cuentas del Infante de 1774 varios pagos realizados a mozos trasportistas por trasladar los claves desde la celda del Padre Soler a los aposentos del Infante en el Monasterio de El Escorial. Y además, según la costumbre de la época, la música para tecla se interpretaba indistintamente en cualquier instrumento con teclado del que se dispusiera.

No conocemos la fecha de composición de estos conciertos, pero sí sabemos que el Infante encargó un órgano “doble vis-a-vis” con dos teclados simples enfrentados, con dos castillos de tubos independientes y un fuelle común a ambos que le fue entregado en 1775. Por tanto, los conciertos pudieron ser compuestos para estrenar este órgano nuevo, o quizás el órgano pudo ser encargado para tocarlos.

Ese mismo año de 1775 se terminó la construcción de La Casita de Arriba de El Escorial, diseñada por Juan de Villanueva. Este palacete es una joya del clasicismo español y fue utilizado por el Infante para sus veladas musicales en las que participaban sus amigos, como el Duque de Alba y diferentes músicos entre los que por supuesto se encontraba Antonio Soler, según consta en documentos de los libros de cuentas del Infante, por lo que seguramente los Seis conciertos fueron interpretados allí.

Los Seis Conciertos tienen una forma similar estructurada en dos movimientos: uno lento y un minué con variaciones. El segundo concierto intercala un Allegro entre el lento inicial y el minué. Están concebidos como piezas de cámara y tienen características semejantes a las sonatas para clave ya que los primeros tiempos son tipo sonata bipartita, utilizando motivos breves y repeticiones en forma de eco. Las variaciones de los minués tan del gusto francés también están arraigadas en la tradición española de variar y glosar.

La atmósfera musical de estas obras únicas en el repertorio español es galante, refinada, delicada y despreocupada pudiendo apreciarse también un casticismo sublimado de sabor netamente español inconfundible que nos recuerda los cuadros incomparables del gran pintor Goya, tan llenos de cromatismos sutiles y de segundas intenciones, en los que se mezcla de forma magistral lo popular con lo cortesano.

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